Código de barras en la Ciudad de México

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En la actualidad los códigos de barras forman parte de nuestra vida cotidiana y cada vez son implementados en un mayor número de entornos para facilitar las tareas de identificación y gestión de recursos. Sin embargo, para que el código de barras en la Ciudad de México alcanzara la sofisticación que conocemos hoy en día, fueron necesarias décadas de constante desarrollo e innovación.

La historia se remonta al año de 1932, en Harvard, una de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos de Norteamérica, donde un grupo de estudiantes se plantearon la posibilidad de contar con un método que permitiera identificar los productos de un catálogo fácilmente. Para ello emplearon únicamente tarjetas perforadas con un código, el que sería leído por un dispositivo lector especializado para detectar la correspondencia entre el código y el producto. Más tarde, en 1948 se comenzaron a crear los primeros borradores que darían origen a los códigos que hoy conocemos. Joseph Woodland y Bernard Silver fueron quienes patentaron el invento del primer código de barras como tal en el año de 1952. Este código, conformado por una serie de líneas de diferentes grosores comenzó siendo un patrón de círculos concéntricos que en forma asemejaban a un ojo, razón por la que fue conocido como ojo de buey.

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Con el tiempo, las formas circulares se convirtieron en cuatro líneas rectas, cuya información se codificaba según la ausencia o presencia de líneas. Este diseño resultó ser más funcional que el llamado ojo de buey, y permitía clasificar los artículos a identificar en siete diferentes categorías, ofreciendo la posibilidad de agregar más líneas según los requerimientos del entorno donde se empleara. Pronto estos códigos se empezaron a emplear comercialmente y alcanzaron una popularidad global que persiste hasta este siglo, claro está que con ciertas modificaciones que responden a las necesidades constantemente cambiantes de la sociedad, y en específico, de los entornos en los que se requieren sistemas de identificación altamente eficientes.

La simbología del código de barras tradicional (de una dimensión) es la que conocemos, conformada por una serie de líneas de diferente grosor y distinta separación entre ellas. A esta combinación se le asigna un registro único dentro de una base de datos, de modo tal que al momento de leerla con un escáner es posible reconocer rápidamente a qué recurso corresponde. A la relación existente entre la información contenida y el código en sí mismo se le conoce como simbología, la que puede ser continua, discreta o bidimensional, cada una de ellas recomendada para diferentes aplicaciones, según los requerimientos específicos que se tengan. La simbología continua es aquella en que la relación entre la información y el código es contenida en caracteres que únicamente pueden leerse e interpretarse en conjunto.

Por esta razón, esta simbología comienza con una barra y termina con un espacio vacío, cuyos grosores únicamente pueden determinarse si se sabe la posición de la siguiente barra. Por otro lado, la simbología discreta permite que sus caracteres se interpreten de manera individual, y a diferencia de la continua, inician y comienzan con una barra. En la simbología discreta el espacio entre caracteres únicamente desempeña la función de separar las barras, pero no está codificado y, por tanto, no contiene información. Por último, en la simbología bidimensional el grosor de las barras que lo componen es de múltiplos de un ancho determinado, lo que les permite incluir múltiples códigos lineales. Por las características de esta simbología, los códigos pueden contener más información y a mayor detalle.

Además de esta clasificación general de la simbología, se aplican otras más específicas para la identificación de distintos códigos de barras disponibles actualmente. Los expertos recomendamos que, para elegir un código de barras en la Ciudad de México que resulte funcional en el entorno, donde se vaya a implementar como parte de un sistema de identificación, se conozcan las características específicas de cada una de las opciones disponibles. Encontramos así los códigos lineales, Data Matrix,  PDF417, Aztec Code y QR Code por mencionar algunos de los más comunes. Los códigos de barras lineales son los más utilizados, aunque no resultan eficientes en todos los entornos.

Antes de optar por estos códigos es importante saber que su tamaño depende de la cantidad de información que contengan, por tanto, entre más detallados sean los datos que codifiquen, más barras tendrá el código. Esto puede ser una limitante para entornos en los que existen restricciones de espacio. Además, debido a que cuentan con un bajo nivel de corrección de errores, es necesario que la impresión de etiquetas con códigos sea de la más alta calidad y que se tenga cuidado de mantener las etiquetas en buen estado, de lo contrario su lectura no podrá realizarse correctamente. Por su parte, los códigos Data Matrix pertenecen al grupo de simbología bidimensional y no se compone de barras, sino de bloques claros y oscuros en los que se codifica la información. Estos códigos tienen un patrón de identificación perimetral para definir dónde se localizan los bloques de datos para su lectura. Si bien, tienen un buen sistema de corrección de errores, es importante tener en cuenta que necesitan, al igual que los códigos lineales o “1D”, de un área ciega circundante, esto para la identificación del código, y por tanto, su lectura puede entorpecerse si la etiqueta se encuentra cerca de una orilla, o bien, si se trabaja en espacios con poca iluminación.

Los códigos PDF417, también son bidimensionales y se conforman por una serie de códigos lineales apilados con un logaritmo para la corrección de errores. Se trata de un código de almacenamiento de información por códigos binarios en un rectángulo con una serie de puntos, los que se encuentran circundados por un área ciega para su correcta identificación. El Aztec Code es de igual manera bidimensional, pero se caracteriza por ser de alta densidad. Se conforma por una parrilla cuadrada con un patrón de identificación de forma piramidal ubicado al centro de la parrilla. Gracias a que la lectura del código se hace desde su centro hacia afuera, se puede leer desde cualquier orientación y por su sistema de corrección de errores incluso se pueden leer sin gran problema etiquetas dañadas. Finalmente, los códigos QR, cada vez más utilizados en un gran número de entornos, presentan un algoritmo de corrección de errores sofisticado, que los hace muy fiables, sin embargo, si la etiqueta no se encuentra en buen estado, es posible que se presenten errores de identificación del código.

Como puedes notar, son muchas las posibilidades de solución ante las necesidades de identificación a través de códigos de barras y otras simbologías tanto lineales como bidimensionales, por ello te recomendamos que te acerques a nosotros para que te asesoremos. Si buscas todo lo necesario para implementar un sistema de identificación basado en código de barras en la Ciudad de México, visita el catálogo de TEC Electrónica, en el que encontrarás desde software para diseñar y generar distintos tipos de códigos, hasta equipos de impresión, scanners y consumibles.

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